Cuando tomé la decisión de dejar los estudios y trabajar, mi padre lo tuvo claro: "si no quieres estudiar me parece estupendo, pero tienes que trabajar, no puedes estar quieta. En esta casa nunca te faltará comida y techo pero tus caprichos te los tienes que pagar tú". Así fue.
Descubrí lo que ganarse tu propio dinero, a gastarlo y administrarlo y sobre todo la satisfacción que da conseguir algo y sabes que ha sido todo mérito tuyo. Gracias a esto he podido viajar durante años a muchísimos países, conocer culturas nuevas y amistades en todos los rincones de Europa que aún conservo, haciéndome la persona, segura e independiente que me considero a día de hoy.
Con el tiempo, a mis 24 años, algo en mí empezó a echar de menos eso tiempo alejada de las aulas y ahí que cada uno necesita sus tiempos y que hice bien en no forzarme en su día, porque mis ganas de volver a estudiar habían llegado en ese momento.
Comencé un Grado Superior en Educación Infantil ya que era lo que siempre me había llamado la atención, y lo disfrute, aprendí pero lo disfruté muchísimo. Tuve la oportunidad de hacer las prácticas en Italia y no lo pensé ni un segundo, era mi oportunidad perfecta para mezclar mis dos mundos, mi pasión por enseñar y los viajes. Viví allí durante casi 4 meses, en los que volví con un idioma nuevo, nuevos métodos de enseñanza y amistades que me llevaré toda la vida que me ayudaron a seguir formándome. A mi vuelta a España decidí seguir formándome en la universidad y aun teniendo muchos comentarios negativos de acceder siento ya "mayor" e ir "tarde", no me lo pensé. quise continuar este viaje por las aulas y seguir aprendiendo mucho más.
Esto nos lleva a la actualidad, en la que me encuentro estudiando la carrera que a mi me hace feliz, con una mochila cargada de experiencia que me han animado a estar aquí y con muchas dificultades por el camino, porque aunque la gente piense que voy "tarde", yo pienso que estoy justo a tiempo de todo, justo donde debo estar.
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